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Actualidad en alergias

• La alergia a los ácaros afecta a entre el 70% y el 80% de los niños que viven en zonas costeras.

• La sensibilización a hongos y ácaros puede dar origen a síntomas de asma, rinitis, conjuntivitis y dermatitis atópica.

• El tratamiento conlleva medidas ambientales, como la evitación de alérgenos procedentes del polvo, y medidas farmacológicas, como la inmunoterapia específica.

Las especies más relevantes en las casas y que producen mayores síntomas en los pacientes son Dermatophagoides Pteronyssinus y Dermatophagoides Farinae. Se alimentan principalmente de escamas humanas por lo que tienden a encontrarse en lugares donde abunde esta comida (colchones, almohadas, mantas, edredones, pelo…) Otras especies de ácaros (Tyrophagus, Lepidoglyphus, Glycyphagus…) conocidas como “ácaros de almacén” se alimentan de restos orgánicos, hongos, por lo que es fácil encontrarlas en despensas, cocinas, o en el suelo. “Los ácaros pueden provocar alergia en toda la Región, aunque lo hacen principalmente en las zonas costeras por la mayor humedad ambiental. Con niveles por debajo del 60% no se desarrollan y el calor de los meses de verano dificulta su supervivencia, explica el especialista. Por este motivo, excepto en verano, época en la que los pacientes mejoran, los ácaros producen síntomas durante todo el año”. Existen medidas ambientales de evitación y medidas farmacológicas para combatir la alergia a ácaros y hongos.

. Consejos para disminuir la exposición a ácaros Algunas medidas de desalergenización de ácaros en el domicilio son:

• Ventilar bien la casa y mantenerla a temperatura algo baja y seca. Evitar humedades.

• No sobrecargar la decoración de espacios y eliminar moquetas, alfombras, cortinas, mantas de lana y edredones de plumas. Son zonas en las debe evitarse la acumulación de polvo.

• Limpiar el polvo con trapos húmedos y utilizar aspiradoras de agua o con filtro HEPA (High Efficiency Particulate Air) como mínimo una vez por semana incluyendo colchones, almohadas, libros…

• Evitar animales de pelo o plumas en el domicilio. También peluches y muebles tapizados.

• Lavar la ropa de cama a menudo y a altas temperaturas.

La humedad y los hongos

Los hongos son organismos microscópicos que crecen en lugares húmedos y que pueden causar alergias en el aparato respiratorio. Las esporas son unas partículas que generan los hongos y que se encuentran en el aire, en mayor o menor concentración dependiendo de la zona, la humedad ambiental, la proximidad al mar o humedales, la estación del año, etcétera. El doctor Miralles detalla que “en la Región de Murcia, los hongos son causa de alergia tanto en la zona de Murcia capital y en la huerta como en zonas costeras, aunque son más relevantes en estas últimas debido a la mayor humedad. Además, en general, las personas alérgicas a hongos suelen estar peor en las épocas de cambio estacional”. Las principales especies de hongos productoras de alergia son Alternaria alternata, Aspergillus fumigatus, Cladosporium herbarum y Penicillium chrysogenum. Algunos presentan elevada tendencia para producir asma bronquial e incluso pueden ser factor de riesgo para desarrollar un asma grave.

Recomendaciones para pacientes alérgicos a hongos

• Evitar humedades en paredes y ventanas aireando las habitaciones y usando filtros en el aire acondicionado.

• No guardar ropa o calzado húmedo en armarios o zonas con poca ventilación.

• Limpiar regularmente la nevera y no dejar alimentos fuera del frigorífico mucho tiempo.

• Eliminar la basura rápidamente, no tener plantas de interior, emplear pinturas fungicidas, etcétera.

• Es recomendable habitar viviendas soleadas, lejanas a zonas costeras, ríos, lagos y bosques.

• Evitar salidas al campo en los días húmedos y lluviosos.

• No visitar graneros, bodegas ni sótanos.

• No segar el césped, evitar el contacto con vegetación muerta o en descomposición y no mover hojas secas en el suelo.

Fuente. Sociedad Española de Alergia e Inmunologia Clinica

 

 

 

Las vacunas para la alergia o inmunoterapia específica constituyen una forma de tratamiento para enfermedades alérgicas, que tiene como objetivo disminuir la hipersensibilidad a las sustancias que las provocan. El procedimiento consiste, en administrar repetidamente los alérgenos, hasta conseguir que sean tolerados. Las vacunas para el tratamiento de la alergia pueden producir alivio o curación de los síntomas, de forma perdurable, después de terminar el tratamiento.

La administración de las vacunas con alérgenos, tanto por vía subcutánea como sublingual, consta tradicionalmente de dos fases: iniciación y mantenimiento.

Durante la fase de iniciación, se administran dosis crecientes hasta llegar a la dosis terapéutica o eficaz. Generalmente, se han venido empleando las llamadas pautas convencionales, consistentes en la administración de una dosis semanal, entre 8 y 14 semanas, para las vacunas subcutáneas; y en una dosis diaria o en días alternos, entre 4 y 8 semanas, para las sublinguales. Cada vez más se utilizan  pautas agrupadas que permiten alcanzar la dosis terapéutica en un tiempo menor, administrando varias dosis en cada visita, con mejores resultados en seguridad, efectividad, costes y cumplimiento.

 

Las vacunas subcutáneas serán siempre administradas en un centro sanitario, y nunca en el domicilio del paciente, ya que es preceptivo aplicar un protocolo de la Organización Mundial de la Salud. Deberían siempre ser administradas, en su fase de iniciación, hasta alcanzar la dosis apropiada para el paciente, en la unidad de inmunoterapia de un servicio de Alergia especializado.

 

En nuestro centro contamos con profesionales expertos en todo tipo de enfermedades alérgicas