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Tras la rinitis alérgica, el asma bronquial es la segunda enfermedad más frecuente por la que los españoles acuden al alergólogo. •

En los niños, 8 de cada 10 casos de asma son de origen alérgico y en los adultos más de la mitad.

Según los datos extraídos del Informe Alergológica 2015, el asma bronquial se sitúa como la segunda enfermedad de consulta por los pacientes que acuden por primera vez a un alergólogo, siendo diagnosticada en el 21,2% de los 2.914 pacientes que participaron en el estudio. El asma bronquial es una enfermedad crónica que afecta a más de 235 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual se caracteriza por la aparición de episodios de dificultad respiratoria asociados a síntomas como sibilancias (silbidos al respirar), presión en el pecho, tos o sensación de ahogo. En muchos casos la enfermedad aparece como respuesta a determinados estímulos que producen alergia: polen, ácaros del polvo, epitelios de animales, ciertos alimentos, etcétera. “Esta obstrucción bronquial es característicamente reversible total o parcialmente y el paciente puede estar temporadas sin desarrollar síntomas importantes. Sin embargo, es un error realizar el tratamiento antiasmático solo en los episodios de síntomas intensos, y, en general, un buen control de la enfermedad precisa de la realización de tratamiento de forma prolongada”, ha indicado el doctor Julio Delgado, presidente del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

El asma es una enfermedad variable que puede mostrar sus primeros síntomas a lo largo de toda la vida, aunque los expertos aseguran que lo habitual es que estos síntomas aparezcan en la niñez o en la adolescencia.

Actualmente, se calcula que la padece el 5% de la población adulta y el 10% de los niños y adolescentes en países industrializados. “El asma en una enfermedad muy frecuente en todas las edades, pero especialmente en niños.

Es una de las causas más comunes de pérdida de días escolares, visitas a urgencias y hospitalizaciones en la infancia”, destaca el doctor Javier Contreras, del Servicio de Alergia Hospital Universitario La Paz y coordinador del grupo EDUCASMA. “La mayoría de niños y adultos no tienen bien controlados sus síntomas de asma, y en muchas ocasiones es debido a la falta de información y entrenamiento en habilidades de manejo del asma”, añade. Según los datos extraídos del Informe Alergológica 2015 y en función de los factores que lo desencadenan se pueden dar dos variantes de asma que varían entre asma alérgica (82,2% de los pacientes) y que está provocada por condicionantes alérgicos como ácaros de polvo, pólenes, epitelios de animales, etcétera. O bien, puede darse asma no alérgica (16,8% de los pacientes), en el que no hay ningún mecanismo alérgico que desencadene la crisis del broncoespasmo, y que puede ser producido por la práctica de ejercicio, humo de tabaco, perfumes, contaminación ambiental, sustancias en el ámbito laboral, entre algunos de ellos.

“La identificación del alérgeno causante del asma facilita medidas terapéuticas eficaces como la evitación del agente que los causa o el empleo de inmunoterapia en los casos en los que esté indicada, la cual es capaz de modular la respuesta alérgica y mejorar los síntomas respiratorios de estos pacientes” comenta el doctor Julio Delgado. “Todos los aspectos del tratamiento deben completarse con fármacos, principalmente administrados vía inhalatoria, para conseguir un control de la enfermedad que, en la mayoría de los casos, puede alcanzarse y permitir que el paciente asmático desarrolle sus actividades sin limitación”, insiste Delgado. Actualmente, existen diversos tratamientos para reducir los síntomas de la patología, como pueden ser los antiinflamatorios bronquiales y los broncodilatadores, donde destaca principalmente el formato de inhalador.

 

Las vacunas para la alergia o inmunoterapia específica constituyen una forma de tratamiento para enfermedades alérgicas, que tiene como objetivo disminuir la hipersensibilidad a las sustancias que las provocan. El procedimiento consiste, en administrar repetidamente los alérgenos, hasta conseguir que sean tolerados. Las vacunas para el tratamiento de la alergia pueden producir alivio o curación de los síntomas, de forma perdurable, después de terminar el tratamiento.

La administración de las vacunas con alérgenos, tanto por vía subcutánea como sublingual, consta tradicionalmente de dos fases: iniciación y mantenimiento.

Durante la fase de iniciación, se administran dosis crecientes hasta llegar a la dosis terapéutica o eficaz. Generalmente, se han venido empleando las llamadas pautas convencionales, consistentes en la administración de una dosis semanal, entre 8 y 14 semanas, para las vacunas subcutáneas; y en una dosis diaria o en días alternos, entre 4 y 8 semanas, para las sublinguales. Cada vez más se utilizan  pautas agrupadas que permiten alcanzar la dosis terapéutica en un tiempo menor, administrando varias dosis en cada visita, con mejores resultados en seguridad, efectividad, costes y cumplimiento.

 

Las vacunas subcutáneas serán siempre administradas en un centro sanitario, y nunca en el domicilio del paciente, ya que es preceptivo aplicar un protocolo de la Organización Mundial de la Salud. Deberían siempre ser administradas, en su fase de iniciación, hasta alcanzar la dosis apropiada para el paciente, en la unidad de inmunoterapia de un servicio de Alergia especializado.

 

En nuestro centro contamos con profesionales expertos en todo tipo de enfermedades alérgicas